Octopus

Octopus

¿Quién no ha usado alguna vez DropBox? ¿o SugarSync? ¿SkyDrive? ¿O cualquier herramienta para almacenar archivos en la nube?

Todas estas herramientas se basan en un modelo muy parecido: sincronizo una serie de carpetas de mi equipo con otra carpeta en la nube. Cada vez que modifico un fichero, ya sea porque he retocado un texto, he importado una nueva foto desde el móvil o bien he reorganizado una subcarpeta y he movido muchos archivos, estos cambios se propagan al espacio virtual que tenemos asignado. Evidentemente, la mayoría de estos servicios son gratuitos en inicio (nos regalan como gancho un par de GB), con posibilidad de comprar más espacio según vamos descubriendo su utilidad.

Las ventajas de un servicio de este tipo son muy claras:

Puedo acceder a mis ficheros desde cualquier lugar, usando un navegador o clientes dedicados para múltiples plataformas (Windows, Mac, incluso iOS y Android).
Como cuentan con herramientas de versionado, pueden incluso servir como un mecanismo complementario a las copias de seguridad. En la mayoria de los casos, es posible volver a versiones anteriores de un fichero aunque no se haya llegado a borrar.

Si mi portátil se rompe justo antes de esa presentación tan importante, con mi usuario y contraseña puedo bajarme en cualquier otro equipo el PPT que va a hacer que venda todo lo vendible.
Puedo compartir el fichero o carpeta que quiera usando una URL pública que se genera sólo para mí.

Existen muchas más, claro. Pero éstas ya hacen que utilizar este tipo de servicios sea de mucha utilidad en el día a día, especialmente si formamos parte de grupos de trabajo que necesitan compartir información de forma rápida, en cualquier momento y desde cualquier lugar.

Si el uso que hacemos de estos servicios es meramente a nivel particular (guardar algunos documentos y fotos que queremos compartir, o tenerlos disponibles fácilmente) la cosa va bien. Pero explicarle a tu jefe que todas las ofertas que has estado haciendo durante el último año se encuentran almacenadas en un servidor fuera de España, con un nivel de cifrado que no tienes muy claro, protegidas por tu contraseña habitual (esto merece un post aparte, claro) que lo más seguro es que no cambies tan frecuentemente como la corporativa, y lo mejor de todo: que puedes compartir toda esa información vía web sólo con hacer click, puede suponerte algún que otro dolor de cabeza.

Pero especialmente para el entorno corporativo, estos servicios son de gran utilidad. Por ello, si se pudieran de alguna manera adaptar a los requisitos que cada empresa tiene para el almacenamiento de la información, cifrado de los datos, políticas de retención, copias de seguridad, permisos de acceso a grupos, etc, facilitaría la vida enormemente.Imagen proyecto octopus

Bien, VMware ayuda a resolver esta situación con el denominado Project Octopus. Octopus es exactamente lo que describía antes: un DropBox para empresas (con perdón). Por un lado, disponemos de un repositorio donde almacenar todos los datos de los empleados, que reside directamente en el almacenamiento de la compañía (y por tanto, está gobernado por las políticas de IT que apliquen), y por otro, contamos con diferentes clientes SW para prácticamente todas las plataformas habituales.

He tenido la enorme suerte de participar en el programa Beta del producto, y probarlo a conciencia durante un par de meses (gracias, Javi!!). El funcionamiento es en esencia el mismo que el de cualquiera de los servicios públicos: mis datos están en una carpeta local y son sincronizados con otra que reside en los sistemas corporativos. Desde la oficina puedo acceder a ellos sin ningún problema (estamos en “local”), y cuando estoy fuera, entro utilizando los mecanismos de túneles VPN que seguro ya están implementados para otros servicios (correo, carpetas, etc). Si no tengo mi portátil a mano, o un dispositivo de tipo tablet, siempre queda la opción del acceso usando el interfaz basado en HTML: se puede navegar y subir y bajar ficheros sin ningún tipo de problema, usando una interfaz muy sencilla de manejar.

Por otro lado, Octopus es una pieza más de las soluciones de End User Computing que está promoviendo VMware y que facilita la conversión desde el desktop tradicional a un modelo mucho más abierto de colaboración, basado en la virtualización y acceso universal a las aplicaciones que realmente se necesitan para trabajar (y no del escritorio completo), junto con acceso fácil a los datos desde cualquier dispositivo.

En resumen, creo que VMware ha acertado de lleno para solucionar un problema que poco a poco empieza a ser una necesidad: la compartición de ficheros corporativos de forma segura.

Más información sobre Octopus aquí. Y si quieres ver realmente por dónde va el futuro de la virtualización de aplicaciones, no puedes perderte este enlace.

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